Lentamente en mi poesía estoy mejorando
y no es un motivo por el cual deba yo de alegrarme.
Si un verso más logro adjudicarme
es porque mi mente está llorando.
No me cuesta ningún esfuerzo seguir recitando,
me cuesta más levantarme y seguir caminando.
Con mi mejor poema estoy comenzando
y en el peor destino estoy terminando.
Pero no es ese mi mayor problema,
lo más lamentable es mientras paso
por este umbral que ahora estoy cruzando
mi corazón sigue agonizando
y esperando su última hora
mientras mis manos escriben
y mi alma llora.